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Cada vez más mujeres desean tener la zona genital libre de vello, más higiénica y atractiva. Para ello, se han diseñado tratamientos de depilación más íntima, con anestesia local y en sesiones de unos 30-40 min de duración. La mejor tecnología y profesionales al servicio de una de tus zonas más sensibles.

Lo que necesitas saber: es una técnica muy sencilla, a pesar de la delicadeza de la zona, si se aplica la crema anestésica correctamente no se sufren molestias. No dudes en consultarnos la forma adecuada de aplicarla al coger tu cita.

Higiene y belleza: la depilación íntima mejora el aspecto exterior de la zona genital, rejuveneciéndola y haciéndola mucho más atractiva. La ausencia de vello y la suavidad con que quedará tu piel facilitaran la higiene.

Para quien esta indicada: todas las mujeres que deseen rejuvenecer el aspecto exterior de la zona genital eliminado el vello, a cualquier edad y en cualquier época del año.

¿Cuántas sesiones necesitaré? Los pelos oscuros y las pieles claras responden mejor y más rápido al tratamiento. La media de sesiones en estos casos, para mujeres mayores de 25 años es en torno a seis sesiones, una cada dos meses.

¿Se me irá todo el pelo? En este aspecto también va a influir tu color del vello y de la piel. La rapidez de los resultados será mayor si respetas la frecuencia de las sesiones. Es posible alcanzar elevadas tasas de eliminación del vello cercanas al 100%. Podría quedar algún vello residual, pero en general, el área genital, así como las piernas y las axilas, son zonas que responden muy bien a la depilación láser, ya que este vello tiene escasa dependencia hormonal.

¿Se elimina el pelo para siempre? Lo habitiual es que la mayor parte del pelo no vuelva a aparecer, pero no debes descartar, con el tiempo, pueda salir algún vello, eso sí, bastante debilitado. En este aspecto también puede influir tu edad.


Uno de las zonas más deseadas para la depilación láser femenina es, sin ningún género de dudas, la zona púbica.

La eliminación del vello natural en el bajo vientre y en el espacio de las ingles tiene una finalidad estética, mucho más cuando hoy el cuerpo se exhibe de forma libre y natural en playas y en privado y la piel y el cabello se han convertido en señas de identidad y atributos externos de la personalidad al hilo de los cánones de la moda y de los nuevos gustos culturales de nuestro tiempo.

La depilación láser hoy hace maravillas y su técnica es capaz de satisfacer los deseos estéticos de cualquier mujer. Sin embargo, para llegar a este punto, la evolución de la depilación no ha tenido una trayectoria continua, ha cubierto todos los caminos posibles o imaginables, incluso el contrario: Depilar para luego poner vello sobre la zona depilada.

Siguiendo la historia de la depilación, en el siglo XV, hacia la mitad de la centuria, se puso de moda nada menos que las pelucas púbicas, en una época en la que los hábitos de higiene dejaban mucho que desear. Era corriente en esos días, que los hombres y las mujeres desarrollaran piojos y una forma de evitarlos era eliminar el pelo del que pudieran prenderse y criar, como en las axilas o en la zona púbica.

Para 'normalizar' su aspecto, las mujeres volvían a cubrir sus sexos con postizos de pelo natural en especial para agradar al compañero. Vello de quita y pon.

Quienes más usaban estos postizos eran las prostitutas muy expuestas a los parásitos, pero también a enfermedades como la gonorrea o la sífilis que dejaban antiestéticas verrugas sobre la piel que podían espantar al más ardiente de sus clientes.

La necesidad de depilarse se volvió aún mas acuciante cuando comenzó a propagarse una enfermedad que en aquellos tiempos se denominó 'sudor inglés' y que se extendió por buena parte de Europa. Una enfermedad muy contagiosa que atacaba sólo a los jóvenes, nunca a los niños o a los ancianos, y que era acompañada por una gran sudoración, de ahí el nombre, y por manchas en la piel, muy especialmente en la zona pubiana.

En la actualidad, en nuestros dias, se dan casos muy simpáticos, sobre todos entre chicas jóvenes, que deciden eliminar su vello púbico por el sistema más seguro y eficaz de la depilación láser para luego decorarse la misma zona con un tatuaje que simula un triángulo de vello teñido con la tradicional tinta azul.

Sin embargo, para aquellas mujeres, preocupadas por su aspecto físico y por su salud de los siglos XV y XVI en Europa, sus opciones estéticas y cánones de belleza eran otras. En una evolución muy particular, ampliaron por motivos estéticos las zonas del cuerpo en las que creían que el pelo sobraba, mientras el aceite de nueces y las vendas impregnadas de vinagre servían para afeitar el nacimiento del cabello, para eliminar el vello de varias partes del cuerpo se optaba por una mezcla de cal viva y arsénico y por unos pequeños cuchillos con mango para rasurar.


Esas primitivas hojas de afeitar las empleaban en eliminar todos los cabellos de las cejas y, en especial, de las sienes, a ambos lados de la zona frontal. Se consideraba bella, la mujer con una frente muy amplia, limpia y blanca tan ensanchada que se extendía de oreja a oreja. Muchos cuadros de la escuela flamenca de la época, muy atenta a los detalles más ínfimos e íntimos, muestran a mujeres de la nobleza y de la burguesía exhibiendo orgullosas sus rostros sin ningún pelo visible, embutidas en gasas y sombreros de formas y estilos acrobáticos. Una prueba de la importancia que se le daba a la eliminación del vello femenino, es la existencia de estancias acondicionadas en muchos castillos europeos, preparadas sólo para la depilación de las damas, precursoras de nuestras modernas cabinas de depilación láser.

La evolución de la depilación es imparable, la historia ínitma y privada de nuestros antepasados está ahí para recordárnoslo, la depilación láser es sólo la última etapa de una evolución de la historia de la depilación, de nuestros gustos hacia un ideal de salud y bienestar.